miércoles, 4 de marzo de 2015

Patacabras Jubiladas: Lorenzo Chacón Sañudo


Hemos recibido entre nuestras Patacabras Jubiladas la de Lorenzo Chacón Sañudo.
Nos ha sorprendido que le había dado un repaso de lija para intentar disimular los años que le hizo compañía en el trascurrir diario de su trabajo, pero nada más lejos de la realidad, pues sí que se le quitó ese brillo especial del uso, pero en absoluto el desgate de la madera en el ir y venir del trabajo bien hecho diario.
Lorenzo nació en Ubrique el 27 de julio de 1932 en la calle de los Solanos. Sus inicios en la vida laboral transcurren a edad muy temprana, no en nuestro sector pero sí en uno muy cercano, cuidando cabras, de las que salían esos pellejos que luego pasarían a ser curtidos en nuestras tenerías. Recuerda que ganaba cinco duros durante todo un mes. En 1947 entra en la fábrica de los Sucesores de Luque, en la calle Pemán (Los Solanos), donde recuerda cómo hacía pasadores y cosía al plus al lado de Antonio y Juan Carabot, y también Pepe Maza, Molina y las mujeres Isabel Gómez y Catalina Vaquero. Pero nos relata cómo en los veranos el trabajo aflojaba y su padre lo lleva a trabajar al cortijo de Fermín Bohórquez. Tras este breve paréntesis entra en la fábrica de Pepe Rodríguez, que estaba enfrente de lo de Segarra, en la calle San Sebastián, y trabaja en la mesa ayudándole a Rafael Vilches. Se marcha a la aparcería de Agüera Morales y Aliceo, en la calle Magdalena, donde se suelta. En 1957 entra a trabajar en la fábrica de Norberto Aparicio, en la calle Real, donde nos relata que el trabajo que se hacía era muy delicado por la exclusividad de las pieles que se manufacturaban: el reptil. Su periodo de adaptación fue al lado de los oficiales Juan Vallejo, José Gago y Guajiro Morales. Dentro del gran muestrario que tenía esta empresa nos comenta que a él le gustaba hacer las piezas pegadas pues no tenían que ir a la máquina de coser, entre otras los monederos de tacón pegados de lagarto y las pitilleras. Tras el fallecimiento del propietario se establecen en cooperativa, dado que la heredera sobrina de Aparicio no quería fábrica, así que la casa donde estaba la empresa sí tuvieron que comprarla todos los socios. Algunas de las curiosidades que nos comenta es que las mujeres estaban en mesas separadas de los hombres en el taller, y lo buena persona que era su propietario Norberto.
Su patacabra entra en nuestro registro con el numero 102 y ya cuelga a la  entrada de nuestreo museo. [Fotos: Paco Solano]






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